domingo, 8 de abril de 2007,10:23 a. m.
Las monjas duras no bailan

Informe de lectura sobre “Historia de la monja alférez”

En Historia de la monja Alférez se cuenta la historia de Catalina de Erauso, quien vivía en un convento desde los cuatro años, hasta que por causa de una riña con una monja decide escaparse. Se corta el pelo y se hace pasar por un hombre, llegando a América (Chile incluido en el tour). Aquí termina convirtiéndose en alférez por un periodo de cinco años, teniendo numerosas peleas, una que otra propuesta de matrimonio y un encuentro con un remake americano del Cid. Debo decir que me gustó harto el libro, lo disfrute bastante. Emtró con fuerza al top five de los mejores textos que me han hecho leer en la carrera, quedando al nivel de Perceval o Tristan & Isolda. Y ascendiendo.

La estructura del texto es la de una biografía, la cual está marcada por la anécdota y el fantasma del género de el/la protagonista. El relato esta repleto de medidas, de direcciones y segmentos que dan cuenta la distancia recorridas, en ocasiones las direcciones que otorga el(a) autor(a) suenan más a carta de navegación que a la narración de una historia, me recordaron mucho las cartas de Colón, sobre todo eso de “muy mucho”, que para mi es “sinónimo” de las cartas de Colón.

En el texto se representa muy bien al personaje “tipo” del hombre moderno, individualista y con sus valores e intereses. Es aventurero al ir a América; valiente, se vale de si mismo y no se apoya en la fe. El protagonista solo se descubre como mujer en presencia de la religión, lo cual es un antagonismo notable, sobre todo por que le dan permiso para vestirse y actuar como de acuerdo al código de conducta que debían tener los hombres. Ante los representantes del poder eclesiástico, sólo se hace acto de confesión, pero no por eso las acciones estarán dirigidas por un código de conducta regido por un ideal mayor al del individuo, como el caso del código moral de caballería en la edad media. Yo le dije que no tenía yo Orden ni religión, y que trataba de volverme a mi patria, donde haría lo que pareciese más conveniente a mi salvación.

Respecto a la condición sexual del personaje que se construye la autora/autor es muchas veces difusa, son pocas las marcas textuales que señalan género (es probable que existan palabras de la época que se refieran a esto en el texto, pero como soy un lector con poco conocimiento de la jerga de la época [puede que alférez tenga su opuesto femenino] no me di cuenta), las veces que se señalaba una postura servían para reafirmar la condición de sujeto masculino del hablante, pero siempre estaba rondando la sombra de su verdadero género como un estorbo. nos vinimos al Tucumán, para allí efectuar el casamiento. Y allí estuve otros dos meses, dilatando el efecto con varios pretextos hasta que no pude más y, tomando una mula, me partí, y no me han visto más. La actitud conflictiva del personaje, que siempre estaba metido en duelos y cosas de ese tipo, a mi entender sirve para reafirmar su “masculinidad”. Cuenta la historia de una pelea que tuvo de igual a igual con una persona que hace alusión a un personaje sinónimo de valentía y grandeza en la literatura española. arrimóse a mí el nuevo Cid, que era un hombre moreno, velloso, muy alto, que con la presencia espantaba, y llamábanle el Cid.

Los últimos capítulos muestran al personaje en una situación confortable, había sido autorizado por Urbano VIII para seguir siendo hombre y según cuenta era bastante popular, estando siempre rodeado(a) por personajes de la aristocracia (clérigos incluidos). Dondequiera me hallé lugar abierto, de suerte que en mes y medio que estuve en Roma fue raro el día en que no fuese convidado y regalado de príncipes. Pero en el último capítulo cuenta una anécdota en donde una mujer se dirige al narrador como: Señora Catalina. La inclusión de ese episodio donde el mundo idílico que se mostraba antes se resquebraja, hace entender que sus relacione sociales estuvieron marcadas por su dualidad, no pudiendo dejar nunca de lado su pasado femenino, terminando como un objeto exótico para contemplar (algo así como el hombre elefante). Entramos en Lima ya de noche, y sin embargo no podíamos valernos de tanta gente curiosa que venía a ver a la Monja Alférez.

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posted by Rodrigo ¤ Permalink ¤ 0 comments